Los concursos de escolta


Guachochi, Chihuahua, México.

Hola amigos; fíjense que pocas veces comento sobre las escoltas de bandera, ahora me anime a expresar mi punto de vista sobre este evento que bien pudiera ser formativo o no, depende como se le vea, lo que si es una realidad es la importancia con la que los niños o mejor dicho niñas ya que siempre son mujeres las que integran una escolta de bandera desde primaria, motivos pueden ser muchas pero una realidad; quizá sea discriminatorio hacia los hombres, que después comentare. Lo que me alentó a dar mi punto de vista sobre los concursos y que al parecer se van a volver a realizar; fue la opinión que diera una compañera en días pasados en un curso de actualización, refiriéndose en especial a nuestra escuela que lleva 16 años consecutivos obteniendo el primer lugar, el veredicto que nos da; no es precisamente de reconocimiento sino mas bien de frustración, en la que utiliza la descalificación, situación que en verdad me preocupa por aquello de que somos formadores de futuros ciudadanos, que desde luego, no tenemos por que trasmitir nuestros prejuicios a los niños o alumnos.
Ser instructor es una pasión que de verdad me apasiona, quiero ser sincero nunca me ha interesado obtener un primer lugar mas bien, mi objetivo es el de formar personas que lleven la pasión por México, que conduscan y cuiden nuestro labaro patrio con gallardía y patriotismo, quiza por que no estoy de acuerdo en el fondo de que se use nuestra bandera para ver quien marcha mejor, que al fin eso es subjetivo lo importante es el respeto que tengamos por nuestra bandera y por nuestro pais
Me inicie en esto de las escoltas de bandera, por los años setentas en mi querido internado de Tónachi como siempre le dijimos desde el sexto grado, sin duda mi primer maestro fue el Profr. Toño Bustillos, ya en secundaria tuve el honor de pertenecer a la escolta de Bandera teniendo como instructora a una gran Maestra de Educación Fisica Margarita Lincon voy a decir allá por 1973 en la Tecnológica Agropecuaria de Salaices Chih., claro por supuesto en la Normal Rural de Atequiza, Jal, donde me dieron ese honor y el de desfilar como integrante de la escolta en la preciosa ciudad de Guadalajara. Hasta nuestros días me a entusiasmado ser instructor.
Con esto quiero comentar que nunca he iniciado un ciclo escolar con la ansia de volver a ganar un concurso, pero si con la pasion de volver a entrenar una escolta y de ser mejor.
Al recibir el comentario, creo que me dejo con cierto grado de frustación, quizá por encontrarnos con un dictamen en el que interesa unicamente la vanidad personal, utilizando la descalificacion como medio de formación en nuestros alumnos, creo que bajo este esquema es todavía doblemente mayor el daño que ocasiona un concurso sea de lo que sea.
Quiero expresar que jamas ha sido mi preocupación perder un evento de esta naturaleza, el motivo es tan sencillo me párese que se aprende mas de las derrotas que de los triunfos y eso de verdad es mas valioso, tengan por seguro que mi obsesión y preocupación es que mis alumnos disfruten, si no lo logro a eso si le puedo llamar fracaso.

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